- Auditorías fiscales rigurosas. El Servicio de Administración Tributaria (SAT) podría seguir fortaleciendo sus facultades de revisión mediante el cruce automatizado de información (CFDI, nómina, contabilidad electrónica, Carta Porte y plataformas digitales). La revisión de las autoridades fiscales podrían enfocarse tanto en errores formales como en la sustancia económica de las operaciones. En consecuencia, además del cumplimiento documental, los contribuyentes podrían considerar demostrar la realidad de las transacciones y su razón de negocio.
- Ajustes en el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Para 2026 se realizaron incrementos y ampliaciones en el IEPS, particularmente en productos considerados de impacto social o de alto consumo como tabaco y bebidas azucaradas, así como en servicios digitales y entretenimiento. Estos cambios podrían influir en los márgenes y resultar en posibles ajustes en precios, además de requerir una revisión cuidadosa para asegurar la correcta determinación y traslado del impuesto.
- Mayor carga fiscal y de cumplimiento para la economía digital. Las plataformas digitales podrían enfrentar nuevas obligaciones de retención, reporte e información, así como un mayor escrutinio sobre la ubicación de la fuente de riqueza y la correcta tributación en México. Un riesgo relevante podría ser la generación de contingencias fiscales derivadas de retenciones incorrectas o del incumplimiento de obligaciones informativas.
- Comercio exterior como herramienta fiscal y recaudatoria. Es posible que observemos un uso más activo de aranceles y controles aduaneros, especialmente en importaciones provenientes de países sin tratado comercial, con efectos en costos, valuación aduanera y cadenas de suministro. Ante este escenario, podría ser recomendable revisar de manera anticipada las clasificaciones arancelarias, el origen de las mercancías y los esquemas de optimización permitidos.
- Incentivos selectivos y regularización. Junto con un entorno fiscal más estricto, el marco 2026 podría contemplar incentivos focalizados y esquemas temporales de regularización, particularmente orientados a repatriación de capitales e inversión productiva.
Conforme la Ley de Ingresos para 2026 se prevé:
– Programa de Regularización para condonar multas, recargos y ciertos gastos de ejecución de créditos firmes;
– Repatriación de capitales de inversiones en el extranjero;
– Estímulo a Empresas de transporte de un crédito fiscal por gastos de servicios de peaje; y
– Crédito de IEPS para uso de combustible en maquinaria no vehicular o vehículos de transporte público o de carga.
“El Plan México” mantiene los beneficios fiscales emitidos a través de diversos decretos para promover la inversión en el país, tales como deducción inmediata de activos y deducción adicional de gastos de capacitación e innovación.